La Formación Profesional se encuentra en un momento de auge y transformación en Castilla y León. El aumento del alumnado matriculado y el prestigio alcanzado por estas enseñanzas confirman su importancia como vía para completar la formación y como acceso al empleo. Sin embargo, la implantación de la nueva Ley de Formación Profesional ha introducido grandes cambios en la organización de los centros, nuevas exigencias para el profesorado. El sector de la Enseñanza de UGT de Castilla y León ha recogido la opinión de docentes de centros de la comunidad para analizar estos cambios.
Los resultados muestran un profesorado comprometido con su alumnado y con la calidad de la enseñanza, sin embargo, también preocupado por el aumento de la carga de trabajo. Las nuevas tareas administrativas han multiplicado las responsabilidades docentes y conlleva que, además, parte de estas funciones deban realizarse fuera del horario lectivo, sin una compensación en tiempo, recursos o reconocimiento.
Una de las principales preocupaciones es la burocracia, junto con la falta de personal administrativo, la gestión de la Fase de Formación en Empresa, las ratios elevadas, falta de reconocimiento de la función tutorial y los recursos materiales insuficientes, entre otras.
Ante esta situación, UGT plantea un conjunto de propuestas para fortalecer la Formación Profesional y mejorar las condiciones de trabajo del profesorado. El objetivo es garantizar una FP pública de calidad, sostenible y capaz de responder a los retos presentes y futuros.
Porque invertir en FP es invertir en el futuro, pero también es invertir en las personas que la hacen posible.
